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«No es por París por lo que debemos orar. Es por el mundo. Un mundo en el que Beirut, un país que fue atacado con bombas dos días antes que París, no fue cubierto por la prensa. Un mundo en el que una bomba estalló en un funeral en Baghdad y ninguna persona pone estados diciendo «Baghdad», porque ninguna persona blanca murió en ese fuego. Oremos por el mundo que culpa a crisis de refugiados por un ataque terrorista. Que no se detiene a diferenciar entre el atacante y la persona que huye de lo mismo que tú huyes. Oremos por el mundo donde a la gente atravesando países por meses, con sus pertenencias en sus espaldas, les dicen que no tienen ningún lugar a donde ir. Oren por París, pero oren más por el mundo que no tiene una oración por todos aquellos que ya no tienen un hogar que defender. Por un mundo que se está haciendo pedazos en todas las esquinas, no simplemente en las torres y cafés que se nos hacen tan conocidas.»
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