Entonces lloras. Lloras porque no sabes que hacer. Lloras por desesperación, por rabia, por angustia, en realidad no encuentras un motivo concreto de por qué lo haces. Sólo lloras, en tu almohada, encerrada en tu habitación, no quieres que nadie te escuche. Te dan ganas de matar a todo el mundo. Golpeas cosas, te golpeas a ti misma hasta dejarte moretones, porque tienes rabia. Rabia contra todo el mundo e incluso contra ti. No sabes que hacer, te encuentras sola, no puedes desahogarte con nadie, porque ni tu misma entiendes qué te pasa, entonces te desahogas contigo, sí, tu te entiendes, te golpeas, te dañas, que alivio, ¿verdad? No hay adicción más grande que el dolor del daño que le haces a tu propio cuerpo. SÍ. SÉ LO QUE ES SENTIRSE ASÍ.