Recuerdo el momento en el que toda mi vida se fue a la mierda.
O lo que yo creía que era mi vida.
Lo recuerdo porqué todavía si respiro fuerte puedo sentir que mi pecho sigue lleno pero está hueco.
Yo que no lloraba, y tu que no me querías.
Puedo describirte a día de hoy como era exactamente el olor a sexo sin amor pero mírame a los ojos y finje que te gusto de aquella habitación dónde nos encerramos por unas horas.
Dónde me dijiste que ya no.
Pero que yo si.
Recuerdo que te chillé que te quería fuera de mi vida, que te marcharas lejos pero no a la mierda, que ahí iría yo para acabar de hundirme. El problema es que se me rompió la voz antes de que acabarás de escuchar la frase justo al principio, dónde te dije “te quiero”.
Y me eché a llorar,
y se escucharon miles de cristales haciéndose pedazos,
Pero pedazos bonitos. Pedazos de esos que podemos ir recogiendo juntos de la mano,
y tú sólo supiste apagar la luz e ignorar lo que estaba pasando.
Corazones de papel de fumar. (via hachedesilencio)