Lejos de tener a alguien a quien abrazar por las noches, llenarle la cara de besos o incluso escribirle cursilerías, quiero a alguien que me haga reír tanto para que me duelan las mejillas o me haga llorar de la risa.

No hace falta más. Lo demás viene sobrando.

Anécdotas de un Encuentro Accidentado, Una Escritora Amateur (via una-escritora-amateur)

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