Me queda claro, que cada quien hace con su soledad lo que quiere.
Hay quienes lo transforman en un infierno, un paisaje de nubes negras y constantes huracanes, tierras desiertas y marchitas.
Existen los que por otro lado, lo vuelven un paraíso, pintan su cielo gris con tonos naranjas y rosados, disfrutan de la lluvia pero aún se asustan de las tormentas, tienen tierras fértiles pero en ciertas épocas.
Y están el tipo de personas que hacen de su soledad una estación de trenes, un lugar secreto al que acuden cuando caen por el abismo, vienen y van, de vez en cuando invitan a los que conocen pero siempre se marchan. Nunca se quedan ahí.
Me queda claro, cada quien hace con su soledad, lo que quiere.
Frustraciones, volumen II; Una Escritora Amateur (via una-escritora-amateur)