En la recta final llega la depresión: no queremos salir a la calle, el clima nos parece todos los días espantoso, cualquier mala notica nos aflige, creemos que nuestra vida es el ejemplo perfecto del fracaso, la mediocridad y la pésima toma de decisiones. No podemos leer ni concentrarnos en ninguna actividad. Nos duele la espalda, la garganta, vivimos tomando aspirinas, vitaminas, antigripales, comemos exageradamente pensando en recuperar fuerzas o perdemos el apetito y no deseamos comer nada. Los fines de semana escasamente podemos levantarnos de la cama y nos pasamos horas así, sin bañarnos, en pijama, con el control del televisor en la mano.

autremondeimagination:

-La locura de nuestro tiempo.  Mario Mendoza.